Hace tiempo que ronda en mi cabeza un pensamiento que me abruma y al que no sé cómo responder. En una entrevista de trabajo por teléfono me preguntaron cómo soy y yo respondí lo típico, mi apariencia es la de un hombre no excesivamente alto, no precisamente un musculitos de gimnasio, el típico amigo resultón con las chicas (aunque sé perfectamente que eso lo pensé pero no lo dije) y un par de tonterias varias que me describen físicamente, en mayor o menor medida. Pero ante la pregunta de cómo soy en mi vida cotidiana y mis relaciones interpersonales fue cuando surgió mi planteamiento, que me incomoda e intriga. Sé que soy una persona apasionada, al menos eso creo, pero noto que últimamente las cosas que hago cada vez me interesen menos, algo normal en mí, pierdo el interés en las cosas cuando se vuelven cotidianas,
cuando dejan de sorprenderme. Quizás esa falta de interés hace que cada vez me interese menos quedar con quien quiere quedar conmigo y prefiera hacer otras cosas, para mí más importantes en ese momento pero de lo que luego me arrepiento, no puedo evitar pensar qué hubiera pasado si lo que dije, hice o pude hacer lo hubiese cambiado por hacer esa otra cosa a la que tuve que renunciar, me tortura vivir no poder agotar las posibilidades a mi alcance, aunque a veces el aburrimiento me obligue a dejarlas a medio. Es por eso que soy buen consejero, mis amigos así me lo dicen, pero mal aconsejado, porque a pesar de que me quieran guiar por el camino correcto, de que me digan que me voy a estrellar, prefiero darme el golpe con el muro de la infelicidad antes que no hacer lo que mi cabeza me dice, aunque no pueda evitar los efectos colaterales, los quebraderos de cabeza como el que ahora me ocupa.
A veces pienso que la persona a la que supuestamente quiero debe quererme mucho para aguantarme a mí y a mis cambios de humor, ese pensamiento me arrolla a veces cuando me doy cuenta de cómo soy, cómo me comporto con ella y las cosas que le digo. No sé si será porque estoy perdiendo el interés en ella, por las pocas posibilidades que creo me quedan de crecer espiritual, intelectual, afectivamente o cualquier atributo acabado con ese sufijo. Noto que me apetece abrirme nuevos caminos y dejarla a un lado, noto que perdí el interés en ella, no hablo sexualmente, de eso estoy seguro, aunque también, mi amigo Onán nunca se separó de mí. Por eso creo que no hablo fruto del resentimiento o de nada por el estilo, sé que siempre he sido frío, pero noto que, pese a sus esfuerzos, nada de lo que hace o dice me reconforta, sólo consigo necesitarla menos, verla más como algo frágil, como alguien en quien me apoyé en mi intento de seguir vivo y que noto que se va quedando atrás, aunque probablemente me equivoque y ella me haya adelantado hace bastante, que la haya subestimado y ya no me necesite como pensaba que lo hacía, se esté abriendo un camino lejos de mí, de lo que yo represento, un niño con cuerpo de hombre que no sabe lo que quiere, que piensa que es la única persona sobre este universo y que todas las cosas deben girar necesariamente alrededor mío. No sé si este pensamiento es cierto o es fruto de mi imaginación, si el cliché que creé de mí mismo me engaña, me considero el más fuerte de los dos cuando en realidad puede que sólo sea quien no quiero ser, alguien que necesita del flujo vital de los demás para seguir hacia adelante para andar su camino, haciéndoles sin querer, al menos eso es lo que quiero creer, salirse por la primera, la segunda o la última curva, mirandoles desde arriba cómo se despeñan sin pensar siquiera que el accidente pudo haber sido porque yo les hice distraerse. Siempre creí ser mejor que nadie, siempre superior, lo que otorga conocer a los demás, pero me rindo ante aquellos que no gozan de mi confianza, cuando me veo inferior y no sé controlar la situación, pueden hacer de mí lo que quieran, siempre me ví incapaz de frenar eso. Sé que es irónico, que aquellos de los que reniego no debían ejercer ningún poder, me debería importar más la opinión de quienes me quieren, mis padres, amigos, la persona a la que quiero, pero no puedo evitar pensar que todo lo que digan está mal por definición, sólo me conoce quien no me conoce. Bonita frase, podría ser el título de algún texto barato, de los de usar y tirar. Se me olvida que este puede serlo, aunque quede plasmado en papel no deja de ser algo que no va a pasar a ningún libro de historia. Yo no pasaré por ningún libro de historia, no voy a ser la persona importante que siempre quise ser, el vértigo siempre me cegó. Lo que siempre se me olvidó es que la huella que dejo en las personas a mi alrededor debe ser la que me guíe en mi vida, no aquello a lo que me he acostumbrado; hacer méritos ante quien no me conoce para que piensen que soy quien no puedo ser, ya no, olvidandome de que quienes realmente me han valorado no lo han hecho por mis méritos o aptitudes, sino por mi actitud ante ellos, de igual a igual, algo en lo que no me fijo nunca, siempre pensando la manera de evitar hacer cosas triviales, por muy divertidas que sean.
Envidio las vidas de los demás, las veo mucho más interesantes que la mía, envidio su manera de enfrentarse a sus problemas, cómo alguien es capaz de levantarse a las 7 de la mañana y estar fresco como una rosa a las 12 de la noche, olvidando, como siempre, que quizá esa persona envidie mi vida por poder hacer con ella lo que quiera, poder ser quien quiera ser, algo que siempre me han repetido: "puedes ser quien tú quieras ser", pero lo que más odio es que es muy difícil ser alguien que me guste. Creo que he llegado al final de mi reflexión y aún no he encontrado respuestas, si acaso han aumentado mis interrogantes, con lo cual estoy peor que al principio. Es algo que me molesta, no saber encontrar soluciones para mi vida cuando las que necesitan los demás las vea de manera tan clara.
Aún así, creo que mi vida me sigue gustando y que soy feliz, porque sigo podiendo ser quien yo quiera...
A veces pienso que la persona a la que supuestamente quiero debe quererme mucho para aguantarme a mí y a mis cambios de humor, ese pensamiento me arrolla a veces cuando me doy cuenta de cómo soy, cómo me comporto con ella y las cosas que le digo. No sé si será porque estoy perdiendo el interés en ella, por las pocas posibilidades que creo me quedan de crecer espiritual, intelectual, afectivamente o cualquier atributo acabado con ese sufijo. Noto que me apetece abrirme nuevos caminos y dejarla a un lado, noto que perdí el interés en ella, no hablo sexualmente, de eso estoy seguro, aunque también, mi amigo Onán nunca se separó de mí. Por eso creo que no hablo fruto del resentimiento o de nada por el estilo, sé que siempre he sido frío, pero noto que, pese a sus esfuerzos, nada de lo que hace o dice me reconforta, sólo consigo necesitarla menos, verla más como algo frágil, como alguien en quien me apoyé en mi intento de seguir vivo y que noto que se va quedando atrás, aunque probablemente me equivoque y ella me haya adelantado hace bastante, que la haya subestimado y ya no me necesite como pensaba que lo hacía, se esté abriendo un camino lejos de mí, de lo que yo represento, un niño con cuerpo de hombre que no sabe lo que quiere, que piensa que es la única persona sobre este universo y que todas las cosas deben girar necesariamente alrededor mío. No sé si este pensamiento es cierto o es fruto de mi imaginación, si el cliché que creé de mí mismo me engaña, me considero el más fuerte de los dos cuando en realidad puede que sólo sea quien no quiero ser, alguien que necesita del flujo vital de los demás para seguir hacia adelante para andar su camino, haciéndoles sin querer, al menos eso es lo que quiero creer, salirse por la primera, la segunda o la última curva, mirandoles desde arriba cómo se despeñan sin pensar siquiera que el accidente pudo haber sido porque yo les hice distraerse. Siempre creí ser mejor que nadie, siempre superior, lo que otorga conocer a los demás, pero me rindo ante aquellos que no gozan de mi confianza, cuando me veo inferior y no sé controlar la situación, pueden hacer de mí lo que quieran, siempre me ví incapaz de frenar eso. Sé que es irónico, que aquellos de los que reniego no debían ejercer ningún poder, me debería importar más la opinión de quienes me quieren, mis padres, amigos, la persona a la que quiero, pero no puedo evitar pensar que todo lo que digan está mal por definición, sólo me conoce quien no me conoce. Bonita frase, podría ser el título de algún texto barato, de los de usar y tirar. Se me olvida que este puede serlo, aunque quede plasmado en papel no deja de ser algo que no va a pasar a ningún libro de historia. Yo no pasaré por ningún libro de historia, no voy a ser la persona importante que siempre quise ser, el vértigo siempre me cegó. Lo que siempre se me olvidó es que la huella que dejo en las personas a mi alrededor debe ser la que me guíe en mi vida, no aquello a lo que me he acostumbrado; hacer méritos ante quien no me conoce para que piensen que soy quien no puedo ser, ya no, olvidandome de que quienes realmente me han valorado no lo han hecho por mis méritos o aptitudes, sino por mi actitud ante ellos, de igual a igual, algo en lo que no me fijo nunca, siempre pensando la manera de evitar hacer cosas triviales, por muy divertidas que sean.
Envidio las vidas de los demás, las veo mucho más interesantes que la mía, envidio su manera de enfrentarse a sus problemas, cómo alguien es capaz de levantarse a las 7 de la mañana y estar fresco como una rosa a las 12 de la noche, olvidando, como siempre, que quizá esa persona envidie mi vida por poder hacer con ella lo que quiera, poder ser quien quiera ser, algo que siempre me han repetido: "puedes ser quien tú quieras ser", pero lo que más odio es que es muy difícil ser alguien que me guste. Creo que he llegado al final de mi reflexión y aún no he encontrado respuestas, si acaso han aumentado mis interrogantes, con lo cual estoy peor que al principio. Es algo que me molesta, no saber encontrar soluciones para mi vida cuando las que necesitan los demás las vea de manera tan clara.
Aún así, creo que mi vida me sigue gustando y que soy feliz, porque sigo podiendo ser quien yo quiera...
1 comentario:
Vaya un lío- No se si te refieres a mi, a tí o al vecino... seguramente será una personas cuya personalidad te has inventado como haces tantas veces cuando escribes. Eres bueno en esconderte bajo pieles que no son tuyas...
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